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6 pésimos hábitos financieros que deberías eliminar

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Poder asegurar el pago mensual de nuestros gastos personales, ya es un gran paso. Pero hay 6 pésimos hábitos financieros que debes eliminar.


Poder asegurar el pago mensual de nuestros gastos personales, ya es un gran paso. Pero hay 6 pésimos hábitos financieros que debes eliminar.

Si puedes pagar tus cuentas mensuales y aún tener algunos pesos extra para depositar en tus ahorros, estás a la cabeza del juego del dinero en muchos aspectos. Sin embargo, todavía podrías estar saboteando tu habilidad de crecer financieramente, gracias a ciertos pésimos hábitos financieros que no creías tener.

De acuerdo con Elle Kaplan, experta en finanzas y fundadora de LexION Capital, “por naturaleza, los pésimos hábitos financieros están tan arraigados en nuestros cerebros. Y no nos damos cuenta de estar repitiéndolos constantemente. Lo peor es que es increíblemente difícil ver cómo los pequeños gastos diarios pueden impactar en el éxito financiero a largo plazo. Pero el dinero está atado a casi todas nuestras decisiones, las cuales pueden llevarnos lentamente al fracaso financiero”.

Con esto en mente, aquí te compartiremos cuáles son los pésimos hábitos financieros que están lastimando tu bolsillo, pero también te contaremos cómo eliminarlos.

1.    Lo tienes ahorita para que lo pagues luego

Uno de los pésimos hábitos financieros, es sacar la tarjeta de crédito a la menor provocación: desde comprar un latte o llenar el tanque de gasolina, hasta comprar boletos para conciertos o ropa. Estos pequeños artículos terminan costando más de lo que esperabas, si no pagas tus deudas con la tarjeta de crédito.

“El ‘necesito esto ahora y luego lo pago’, mentalmente es más que tentador. Pero puede llevarte a muchos problemas cuando menos te los esperas”, advierte Kaplan. “Las altísimas tasas de interés que manejan las tarjetas de crédito, comenzarán a enterrarte en una deuda de la cual es casi imposible escapar”.

Kaplan recomienda tratar a tus tarjetas de crédito como una herramienta financiera, no como dinero extra. Como utensilio, “una tarjeta de crédito es una gran forma de construir tu historial crediticio (lo cual es extremadamente importante). Y también puede ofrecer beneficios, como millas áreas”, explica la experta.

No obstante, solo puedes disfrutar de estos beneficios, sin sufrir de los embates provocados por las altas tasas de intereses, si liquidas tus deudas mensualmente. Claro, es inevitable sentir la tentación de usar tu tarjeta de crédito. Peor si sabes que cargarás a ella más de lo que puedes pagar cada corte. Lo mejor es que comiences a llevar una rutina de “solo efectivo”.

Considera el “método del sobre”, sugerido por Wendy Lievowitz, vicepresidente de Fidelity Investments. Toma varios sobres y etiquétalos con cada cuenta extra en la que puedas caer a lo largo del mes: salidas a restaurantes, compras y entretenimiento. Coloca en ellos la cantidad de dinero en efectivo que hayas determinado para cada categoría. Cuando tus sobres estén vacíos, ya no podrás gastar más en ese rubro.

2.   No has ido al gimnasio en meses

Sí, tu propósito de año nuevo era deshacerte de esas lonjitas y tener un abdomen de revista. Pero estamos terminando agosto y no has ido al gimnasio desde que contrataste una membresía en enero. “El cargo mensual de este servicio, está drenando tu cartera y no la grasa de tu cuerpo”, indica Liebowitz. Si definitivamente no aprovecharás esto, lo mejor es cancelar tu inscripción y guardar el dinero que te ahorres.

Leibowitz sugiere hacer un compromiso de ir al gym con un amigo que te ayude a sacar jugo de tu membresía. O simplemente abandonar la idea de pagar una membresía y optar por una opción de ejercicio de menor costo. “Podrías reunirte con ese mismo amigo y salir a correr juntos o jugar básquetbol en una cancha pública. Esto no requiere una mensualidad. Solo debes ser realista y analizar si estás dispuesto a ir al gimnasio para aprovechar la tarifa mensual o puedes hacerlo de otra forma”.

3.   No crees que puedes (o deberías) invertir

“Especialmente cuando eres joven y no tienes tanto dinero, es fácil abstenerse de invertir”, dice Kaplan. Además, seamos honestos: parece que no podemos ver las noticias sin escuchar algo sobre la siguiente predicción catastrófica de la siguiente caída del mercado. “Probablemente nos hemos hecho creer que cualquier excedente de dinero está más seguro guardado en el banco, que en el mercado de bolsa”, explica Kaplan.

La verdad es que, anualmente, la inflación se está comiendo el poder de cada peso guardado e inactivo en el banco. Si la bolsa te causa cierto temor, mira el valor a largo plazo y los riesgos que implica invertir dinero. La bolsa de valores puede parecer intimidante y demasiado riesgosa para invertir. Pero si miras su desempeño en los últimos 10 o 20 años, notarás el valor de hacer crecer tu dinero y trabajar para ti.

La clave es priorizar el dinero a invertir, de la misma forma que jerarquizas el que gastarás. Una forma de lograrlo es destinar 20% de tu presupuesto a una inversión para ti mismo a largo plazo. No importa si es para liquidar tus deudas con las tarjetas de crédito o invertir en tu retiro. Trata esta categoría como un lujo no negociable. Velo como algo que es tan importante como pagar las cuentas por servicios.

4.   No has cocinado este mes

Hacer sobremesa en un restaurante es una de las cosas más agradables. No obstante, hacerlo frecuentemente puede convertirse en uno de los pésimos hábitos financieros, pues lastimará tu presupuesto. Considera que el costo promedio por persona de una comida preparada en casa es mucho menor en comparación, incluso, con una comida básica en un restaurante de comida rápida.

Pero no solo las cenas elegantes o comidas a domicilio afectan tu cartera. Las bebidas a mitad de precio en La Hora Feliz pueden perjudicarla. “Si te gusta salir de fiesta, el precopeo en casa es una mejor opción, que tomar bebidas y cocteles caros en un restaurante”, sugiere Liebowitz. O mejor aún, haz crecer tus reservas económicas cocinando en casa, al menos una vez a la semana.

5.   Gastas dinero cuando te sientes emocionalmente vulnerable

Kaplan explica que es muy sencillo ligar nuestras emociones con nuestros hábitos de compra. Esto se puede convertir en uno de los pésimos hábitos financieros. ¿Qué significa exactamente? “Acabas de tener un mal día, por lo que decides salir a comprarte un par de zapatos y un vestido para sentirte mejor; o a lo mejor te dieron un aumento y decides salir a celebrar sin un presupuesto en mente. Hay muchas formas en las que las emociones hacen que gastemos de más”, explica la experta.

Sin embargo, esto puede hacer que tu salud financiera decaiga. Para contrarrestar tu impulso de gastar cuando estás estresado o celebrando. Considera la opción de construir un presupuesto 20-30-50. En este plan, 50% de tu dinero estará destinado a tus necesidades básicas; 30% será para gastarlo en cosas personales; y 20% irá directo a tus ahorros o inversiones. “Mientras puedas contar con la mitad de tu dinero para cubrir lo esencial, estás del otro lado; pero si la otra mitad no es suficiente para el plan, deberás considerar recortar algunos gastos”, explica Kaplan.

6.   Estás más enfocado en el presente, que en el futuro

No importa el hábito, algunas veces parece difícil ver cómo nos impactará a la larga, “por lo que no resulta una sorpresa que los ahorros para el retiro, sean dejados de lado”, según Kaplan. “Pero no nos damos cuenta de que este aspecto se vuelve potencialmente más complicado de planificar mientras más lo postergamos. Empezar en este momento, te ayudará a tener décadas para ver tus inversiones crecer”.

Una forma fácil de comenzar a ahorrar para el futuro, es buscar herramientas que te faciliten esta labor. Considera buscando una Afore que te proporcione una tasa alta de rendimientos. Algunas de ellas están en constante fluctuación, por lo que puedes cambiar constantemente entre ellas para ayudarte a obtener los mejores beneficios. Asimismo, existen aseguradoras que te ofrecen planes de inversión a largo plazo que puedes convertir en un ahorro para el retiro más seguro. Evalúa tus opciones.




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