tomar mejores decisiones

5 técnicas para tomar mejores decisiones

Por – 

Tomar mejores decisiones basándonos en arrojar una moneda o “solo hacerlo”, es la receta perfecta para el desastre. Te compartimos 5 técnicas que te ayudarán.


Tomar mejores decisiones basándonos en arrojar una moneda o “solo hacerlo”, es la receta perfecta para el desastre. Te compartimos 5 técnicas que te ayudarán.

¿Cómo tomar mejores decisiones? Generalmente recibimos consejos como “Solo hazlo”, “Olvídate del miedo al fracaso” y “¡No mires atrás y aviéntate!”, pero si lo analizamos a profundidad, ignorar el “miedo al fracaso” y solo “hacerlo”, ¿sería realmente tomar una decisión? ¡Por supuesto que no!

Hacer algo solo por hacerlo resulta en más fracasos y en una mayor cantidad de arrepentimientos. Sería lo mismo si, en una batalla, un general solo se olvidara de su “miedo al fracaso” e imprudentemente cargara directamente hacia las líneas enemigas sin un plan de ataque, solo esperando lo mejor de sus acciones. Ahora imagínate que eso se aplicara al momento de comprar una casa, renunciar a tu trabajo, tener hijos, casarse o hacerse una cirugía plástica.

Tomar mejores decisiones basándonos en arrojar una moneda, usar una bola 8 o “solo hacerlo”, es la receta perfecta para el desastre. Por eso, hoy te compartimos 5 técnicas que te ayudarán a tomar mejores decisiones.

  1. No se puede decidir sobre lo que no se sabe

Una persona quiere renunciar y, al final de su jornada, se sienta a escribir los pros y los contras en una lista gigante, anotando todo lo que siempre ha querido hacer y cómo generará ingresos; imaginó una y otra vez la libertad y la emoción que sentiría al irse de ahí. Al día siguiente, llegó a la oficina y renunció.

Este escenario puede parecer fantástico para algunos, pero el problema con esta persona es que no sabía suficiente como para tomar una decisión y apresuró algo que podría haber hecho con planeación. Todo lo que imaginó y soñó en realidad era borroso, pues todos los “hechos” que usó para tomar esa decisión, no estaban verificados sino que eran rumores.

A partir de ese momento, esta persona comenzó a reproducir estos pensamientos en su cabeza, una y otra vez hasta el punto de convencerse de que los rumores eran reales, sin añadir información nueva a la ecuación que le permitía decidir mejor. Frecuentemente, sacamos conclusiones cuando tomamos decisiones difíciles que requieren pensamiento y planeación seria. Es fundamental recolectar información por dos simples razones:

  • No sabes lo que no sabes
  • No puedes decidir sobre lo que no sabes

Si te pidieran resolver una ecuación complicada, ¿podrías hacerla en ese mismo instante sin repasar lo que alguna vez aprendiste? Podrías pasar el tiempo adivinando, pero eso te tomaría demasiado tiempo y una cantidad enorme de esfuerzo en la vida real, si no tienes la suficiente información para elegir adecuadamente. Si quieres comenzar a tomar mejores decisiones, debes realmente considerar toda la información que tienes disponible en ese momento y, de no ser suficiente, infórmate y entiende todo el contexto en el que estás.

  1. Busca ayuda

La manera más rápida de reunir información para tomar mejores decisiones, es salir a preguntarles a las demás personas que han estado en tu misma situación y alejarte de quienes no tienen experiencia pero parecen saberlo todo.

En una situación donde quisieras poner un negocio propio en un área muy especializada, no sería muy sensato preguntarle a tu abuelita. Lo mejor es investigar profundamente el campo, conocer las necesidades de los clientes y buscar consejo de personas involucradas en el medio y que participe activamente en él. Junta toda la información disponible de quienes realmente conozcan la problemática.

  1. Busca al abogado del diablo

Como seres humanos, por naturaleza buscamos información con la que estemos de acuerdo automáticamente y tendemos a ignorar aquello que no nos agrada o con lo que no nos sintamos conformes. El escepticismo y la negación pueden ser buenos en algunas instancias, pero estas características no deben ser confundidas con ser realista.

Imagina que estás sentado(a) en un escritorio y frente a ti hay dos documentos, uno con información que te gusta y con la que concuerdas, mientras que el otro contiene todo lo contrario. Sin importar si tú estás en lo correcto o no, o si la información es incorrecta o no, indudablemente revisarás primero la información con la que concuerdas y la tomarás más en serio, en comparación con la otra.

Regresando al ejemplo de la persona que renunció a su trabajo, probablemente te encuentres en la misma situación de querer salir de tu oficina y hasta has tomado una decisión. Sin embargo, en lugar de estar tomando una decisión, solo estás confirmando tu deseo de renunciar, recolectando evidencia de ello. Este sesgo de información no te deja ver lo evidente y te lleva a tomar las peores decisiones. Para contrarrestar esto, junta toda la información que se opone a tus puntos de vista.

Los grandes negocios utilizan este proceso todo el tiempo para tomar mejores decisiones en asuntos que implican riesgos muy grandes, como adquirir otras compañías, invertir en nuevas áreas, hacer reducciones o ajustes, etc. Generalmente, contratan equipos de trabajo externos que investigan el panorama a profundidad y entrega un informe objetivo que ayuda a la empresa a tomar decisiones.

  1. Cuidado con las opciones falsas

Todo se ve más atractivo si lo pones al lado de algo repugnante. Supongamos que tienes la oportunidad de comprar una casa en una ciudad costera y estás buscando una propiedad que no cueste más de 400 mil pesos, pues este es el presupuesto que has establecido. Para esta compra, contratas a un agente de bienes raíces que te ayude a encontrar la vivienda de tus sueños.

Cuando el agente te muestra la primera propiedad, te das cuenta de que solo cuesta 399 mil pesos, se encuentra localizada en una colina con una maravillosa vista al mar e, inevitablemente, te enamoras de esta casa. Sin embargo, el agente te comenta que próximamente comenzará la construcción de un conjunto habitacional que obstruirá toda la vista.

Después, te muestra la propiedad número dos, la cual tiene una increíble vista al mar y una playa con arena blanca a solo unos pasos del patio trasero. El único problema es que esta casa cuesta 489 mil pesos, es decir, 89 mil pesos sobre tu presupuesto. Esto, obviamente, te molesta mucho y estás pensando en cambiar de agente de bienes raíces.

Finalmente, llegan a la tercera propiedad, la cual no tiene vista espectacular ni algún atributo especial que te pueda convencer para considerarla una opción, salvo que está 10 mil pesos debajo de tu presupuesto. ¿Cuál casa escogerías? Regularmente, la gente que se ve en este tipo de situaciones, sin lugar a dudas, elegiría la casa 2 pues caerían en la trampa que les puso el agente de bienes raíces.

La casa 1 y la 3 no resultaban tan atractivas, por lo que la casa 2 resultaba perfecta gracias a las primeras, a pesar del precio tan elevado y del hecho que esto afectaría financieramente al comprador. Pero entonces, ¿qué se debe hacer en estos casos? Simplemente evalúa las posibilidades que tienes, si realmente ninguna se adapta a tus parámetros, descártalas y sigue en busca de otras que sí lo hagan. Probablemente, cuando te encuentres en una situación donde debas tomar una decisión difícil, te cueste trabajo ver el panorama desde otra perspectiva, pero debes intentarlo para no caer en una trampa.

  1. Evalúa el costo de la oportunidad

Retomando el ejemplo anterior: ¿cómo te podrías salir de la trampa mental que el agente de bienes raíces puso? Buscando un punto donde pudieras tener una mayor perspectiva de la situación. Cuando te enfrentas a situaciones donde se manejan cifras grandes de dinero, como 400 mil pesos y 489 mil, probablemente sientas que la diferencia entre ambas cantidades no es tan grande, pero si lo analizas detalladamente y consideras el costo de oportunidad, verás todo más claro.

¿Qué pueden implicar otros 89 mil pesos para ti? Significan otros cuantos años de ahorrar cada centavo de tu quincena (eso es asumiendo que generes 60 mil mensuales netos), lo cual implicaría que no comieras, no cargaras gasolina, no salieras o hicieras nada durante los siguientes 2 años, aproximadamente… solo te dedicaras a ahorrar dinero para pagar la diferencia.

Considerando esto, ¿realmente comprarías la segunda casa sin evaluar a profundidad el costo de oportunidad? ¿Tomarías una decisión “ignorando el miedo al fracaso” y “solo tomando el riesgo”? La próxima vez que necesites tomar mejores decisiones, en lugar de sacar conclusiones precipitadas y solo aventarte, considera los siguientes puntos:

  • Tómate tu tiempo para reunir información y conoce la situación a la que te enfrentas.
  • Obtén más información de la gente que ya ha estado en ese tipo de situaciones, no de las personas que están tratando de convencerte a que tomes una decisión en ese momento.
  • Conviértete en el abogado del diablo y considera seriamente tanto los pros como los contras de las situaciones. No te conformes solo con la información que te gusta y te hace sentir bien.
  • Ten cuidado con las opciones falsas, pues siempre habrá una opción que sea muy atractiva, pero solo si la pones en comparación con las otras. Busca una perspectiva neutral con la que realmente puedas ver los defectos y las virtudes de cada opción.
  • Busca un punto de vista desde el cual puedas evaluar el costo de oportunidad y considera si realmente vale la pena tomar una decisión o puedes esperar a encontrar mejores oportunidades.



¡Solicita tu préstamo ahora!

Obtén tu préstamo con Autoaliviana En menos de 24 horas sin investigación de buró de crédito y sin aval